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El invierno no es una época para despedirse de las plantas de interior, sino una oportunidad para aprender a escuchar sus necesidades
En invierno, nos envolvemos en mantas, encendemos velas y ponemos la calefacción al máximo, mientras nuestras plantas de interior sufren en silencio el aire seco, los cambios bruscos de temperatura y los cuidados inadecuados.
Si tu ficus se ha deshojado de repente y tu monstera tiene aspecto cansado, no es una moda, es una señal de SOS. La buena noticia es que puedes salvar un rincón verde de tu casa sin sacrificar tu propia comodidad, según Martha Stewart.
Las plantas de interior suelen asociarse con los trópicos, las selvas o los desiertos, lugares donde hace calor y hay mucha luz. Pero el aire seco de las calefacciones es estresante para ellas. En invierno, las plantas entran en un estado de crecimiento atrofiado o incluso de letargo, por lo que cualquier error en su cuidado se deja sentir con mayor intensidad.
En estas circunstancias, lo principal es no dejarse llevar por el pánico y adaptar los cuidados a la estación. Unos sencillos cambios y tus plantas sobrevivirán al invierno.
Menos agua, más salud
Uno de los errores más comunes en invierno es regar en exceso. El riego excesivo es el principal enemigo de las plantas de interior. En invierno, las plantas crecen más despacio y, por tanto, necesitan mucha menos agua. El exceso de humedad puede provocar la pudrición de las raíces.
Regar la mayoría de las plantas de interior una vez cada 7-14 días es suficiente.
Cactus y suculentas: una vez al mes, según la especie.
Una alternativa útil es el riego de fondo: basta con verter agua en la bandeja para que las raíces absorban la humedad gradualmente. Esto reduce el riesgo de riego excesivo y humedece la tierra de manera uniforme.
Lo más lejos posible de radiadores y chimeneas
Ni la planta más resistente apreciará vivir junto a un radiador. El calor seco de radiadores, calefactores o chimeneas deshidrata rápidamente las hojas y las vuelve opacas y quebradizas. Si tus plantas están cerca de fuentes de calor, cámbialas de sitio.
El lugar ideal es un alféizar luminoso, preferiblemente orientado al sur. Así la planta recibirá el máximo de luz natural sin resecar agresivamente el aire.
Observar y recortar
No todas las plantas se sienten igual de bien en invierno. Algunas requieren una atención especial.
- Da la vuelta a las macetas una vez a la semana para que las hojas reciban la luz de forma uniforme.
- Inspeccione la planta con regularidad: las hojas amarillas o secas deben eliminarse.
- Si los daños persisten, intenta trasladar la planta a una habitación más fresca.
Esto ayudará a la planta a concentrar su energía en las hojas sanas en lugar de «salvar» las hojas dañadas.
Crea un microclima para tus plantas
Una sola planta en un rincón es presa fácil del aire seco. Un grupo de plantas, en cambio, puede crear su propio microclima con mayor humedad.
- Pon plantas una al lado de la otra, pero sólo si están sanas.
- Utiliza un humidificador si es posible.
La mayoría de las plantas de interior se sienten cómodas con un 40-60% de humedad. Esto no sólo es bueno para las plantas, sino también para la piel y la respiración humanas.
Protección contra ventanas frías
El fuerte contraste entre la escarcha fuera de la ventana y el calor de la habitación es un auténtico shock para las plantas. Incluso en un alféizar soleado, la temperatura puede bajar drásticamente por la noche. Si las ventanas están mal aisladas, utiliza cortinas o tul para proporcionar una barrera protectora adicional contra las corrientes de aire.
El invierno no es momento de despedirse de las plantas de interior, sino una oportunidad para aprender a escuchar sus necesidades. Con un poco menos de agua y más atención al aire, la luz y la temperatura, tu colección verde no sólo sobrevivirá a la estación fría, sino que dará la bienvenida a la primavera en plena forma.
