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Secretos para preparar la sopa de nata perfecta
Muchas amas de casa están familiarizadas con la molesta situación que se produce cuando, en lugar de la esperada textura aterciopelada, la sopa de nata se vuelve de repente viscosa y parece pegamento. Esta decepción no indica falta de habilidad culinaria, porque la razón reside en la química habitual que tiene lugar dentro de la olla. El factor clave que determina la consistencia del plato terminado es el almidón que contienen las verduras.
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El principal secreto reside en la estructura de la patata. Está formada por células, en cuyo interior se esconden granos de almidón como en cápsulas. Cuando se cuecen, estos granos absorben agua y se hinchan, lo que ablanda la hortaliza. Mientras estas «cápsulas» estén intactas, la patata seguirá siendo desmenuzable.
El problema surge cuando utilizamos una batidora. Sus afiladas cuchillas prácticamente desgarran las células de la patata a gran velocidad. Los granos de almidón se desprenden, se combinan con el agua y se convierten en un pegamento viscoso. Por eso, cuanto más tiempo se bate la sopa de patata con la batidora, más se parece al pegamento.
Cómo hacer la sopa de nata perfecta
Para evitar estos errores y conseguir un plato de calidad de restaurante en casa, debes aplicar algunos métodos de eficacia probada. Estos consejos le ayudarán a controlar totalmente la textura de la sopa en cada fase de la preparación.
- Tenga cuidado durante el tratamiento térmico, no se exceda en la cocción. Las verduras, especialmente las patatas, deben cocinarse sólo hasta que estén blandas. Cuando empiezan a deshacerse, el almidón ya ha empezado a romper la estructura del plato. La mejor manera de comprobarlo es pinchar un trozo con un tenedor: debe atravesar fácilmente la pulpa, pero la verdura debe permanecer intacta.
- Rechaza triturar las patatas con la batidora. La batidora es el principal enemigo de las verduras con almidón, ya que sus cuchillas convierten el plato en pegamento. Para conseguir una textura delicada, utilice un prensapatatas clásico, un mortero de metal o un tamiz normal. Estos aparatos amasan delicadamente el producto sin romper las cadenas moleculares del almidón.
- Vigile el nivel de líquido. Inmediatamente después de terminar la cocción es necesario escurrir cuidadosamente todo el caldo. Es útil dejar las verduras en una sartén caliente sin agua durante un minuto para que salga el vapor.
- Es importante recordar que la leche, la nata o el caldo deben estar calientes cuando se mezclan. Si se utilizan líquidos fríos, el almidón sufre un choque térmico que provoca la aparición de grumos desagradables en la sopa.
- Utilice grasas para crear un efecto aterciopelado. Un pequeño trozo de mantequilla o de aceite vegetal de calidad puede cambiar a mejor la textura de un plato. La grasa actúa como una barrera protectora: recubre cada grano de almidón, evitando que se junten en una masa pegajosa. Esto hace que la textura de la sopa sea lo más suave y sedosa posible.
Además de la técnica de cocción, el producto en sí también desempeña un papel importante. Para las sopas cremosas, se recomienda elegir variedades de patata con almidón que se desmenuzan con facilidad.
Entender cómo interactúan los ingredientes puede convertir el rutinario proceso de preparación de la cena en un fascinante estudio científico con un sabroso resultado garantizado.
