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La ropa de cama no es sólo un tejido, sino un acompañante diario que influye en el confort y la salud
Para que la ropa de cama dure mucho tiempo y se mantenga suave y fresca, es importante elegir el régimen de lavado adecuado. El algodón requiere un ciclo estándar de 40-60 °C con un centrifugado moderado, mientras que la seda y los sintéticos requieren uno delicado a 30 °C sin fricción fuerte. Los ajustes adecuados ayudan a evitar el desgaste y a mantener vivos los colores.
Un modo incorrecto provoca pérdida de forma, decoloración e incluso alergias debidas a las bacterias. Según la Asociación Americana de Fabricantes Textiles, más del 70% del desgaste prematuro de la ropa se debe a unos ajustes inadecuados de la lavadora.
Modos principales:
- Algodón: 40-60°C, 800-1000 rpm, 1-2 horas;
- Seda/lana: 30°C, 400-600 rpm, 30-60 min;
- Sintéticos: 30-40°C, 600-800 rpm, 45-90 min;
- Lino: 50°C, 1000-1200 rpm, 90-150 min;
- Satén: 40°C, 600 rpm, 60 min.
Matices importantes
- Ordena la ropa por colores, ponla del revés y comprueba los bolsillos antes de lavarla. Utiliza geles suaves, llena el tambor 2/3 de su capacidad y seca al aire libre, evitando el sol directo.
- Medio ambiente y salud: los modos ecológicos a 30 °C ahorran energía y preservan los tejidos. Los aclarados hipoalergénicos eliminan los restos de detergente y los ciclos de vapor acaban con los ácaros y las bacterias.
- Errores a evitar: sobrecargar la lavadora, ignorar las etiquetas, utilizar agua caliente para la ropa de color, saltarse el pretratamiento de manchas, secar a altas temperaturas.
- Frecuencia de lavado: cada 7-10 días, más a menudo para niños y alérgicos, a 60 °C si es necesario. Si sigues estas normas, tu ropa blanca se mantendrá suave, fresca y durará muchos años.
