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Voltear las alfombras es ese pequeño ritual casero que tiene un gran efecto
Estamos acostumbrados a cambiar el vestuario de temporada, reorganizar la decoración e incluso dar la vuelta al colchón. Las alfombras suelen ser lo último en lo que pensamos, pero para nada. Según Martha Stewart, el invierno es el mejor momento para darles un «reinicio». Cubrir las alfombras con regularidad no sólo las mantiene en buen estado, sino que alarga su vida útil, sin costes innecesarios ni procedimientos complicados.
Una alfombra no es sólo un elemento de interior, es una inversión en el confort, la calidez y el estilo de una casa, así que, como cualquier inversión, necesita cuidados.
Una rotación regular ayuda a que una alfombra viva más tiempo y tenga mejor aspecto. Lo óptimo es dar la vuelta a las alfombras cada tres o seis meses, e incluso más a menudo en zonas muy transitadas.
Si piensas por qué debes hacerlo en invierno, la respuesta es sencilla: los expertos dicen que es la estación fría la que más estrés ejerce sobre las alfombras.
Por qué las alfombras sufren más en invierno
- Más gente, más desgaste.Durante las estaciones más frías, pasamos mucho más tiempo en casa. Las vacaciones, los invitados, las fiestas en casa… todo esto cambia la circulación por la casa. En invierno, la forma de caminar cambia y las mismas zonas de la alfombra se desgastan más rápido. El volteado ayuda a distribuir uniformemente la carga y a evitar el desgaste prematuro del pelo.
- Sol, radiadores y aire caliente. Incluso en invierno, la luz solar puede ser perjudicial, sobre todo el sol bajo de invierno que «pega» en el mismo sitio durante mucho tiempo. A esto se añade otro factor: la calefacción. El aire caliente de los radiadores y las rejillas de ventilación reseca las fibras, lo que puede hacer que la alfombra pierda color y se vuelva quebradiza. La rotación regular permite distribuir uniformemente los efectos del calor y la luz, preservando la textura y el tono de la alfombra. Una ventaja añadida son las cortinas, persianas o películas UV en las ventanas.
- Muebles y presión constante. Los sofás, las camas y las cómodas dejan abolladuras. Si no se mueve la alfombra, estas marcas pueden hacerse permanentes. La rotación da al pelo la oportunidad de «descansar» y recuperarse. Incluso un ligero desplazamiento de unos centímetros de los muebles ayuda a evitar zonas de hendiduras claras.
Cómo girar una alfombra
- Despeja el espacio. Retira los muebles, los jarrones y la decoración de la alfombra.
- Aspira ambos lados de la alfombra. Así evitarás que la arena y el polvo se «restrieguen» en las fibras durante el movimiento. Es el momento ideal para limpiar el suelo bajo la alfombra.
- Levante, no tire. Tirar de la alfombra significa deformar el sustrato. Es mejor enrollarla.
- Gírala 180°. Si el espacio es limitado, basta con 90°.
- Alise la superficie. Desplázate desde el centro hacia los bordes, eliminando arrugas y bolsas de aire.
- Compruebe el mobiliario, asegurándose de que no crea nuevas zonas de presión.
Dar la vuelta a las alfombras es ese pequeño ritual casero que tiene un gran efecto. Adquiere especial importancia en invierno, cuando aumenta la presión.
Unos minutos una vez por temporada ayudarán a conservar el color, la forma y la textura de tu alfombra durante años, lo que significa que tu casa seguirá teniendo un aspecto elegante, cuidado y realmente acogedor.
