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El consumo regular de té se ha relacionado con una mayor densidad ósea
Durante una década, los científicos hicieron un seguimiento de casi 10.000 mujeres mayores de 65 años para comprobar si las bebidas calientes más populares se asociaban a cambios en la densidad ósea. El estudio concluyó que el consumo habitual de té se asociaba a una densidad mineral ósea ligeramente superior en la cadera. Así lo recoge la publicación verywellhealth.
Los expertos señalan que incluso pequeños cambios en este indicador pueden desempeñar un papel en la prevención de la osteoporosis, una enfermedad que aumenta significativamente el riesgo de fracturas.
Como parte de un seguimiento de diez años, los participantes en el estudio registraron detalladamente cuánto té y café consumían. Al mismo tiempo, los científicos evaluaron periódicamente la densidad mineral ósea de los muslos y la parte inferior de las piernas, las zonas más propensas a sufrir fracturas. El análisis demostró que las mujeres que bebían té tenían una densidad mineral ósea ligeramente mejor que las que no lo hacían.
El consumo moderado de café -de dos a tres tazas al día- no tuvo efectos apreciables sobre la salud ósea. Pero el hábito de beber más de cinco tazas diarias se asoció a una disminución de la densidad ósea. Los investigadores sugieren que la causa puede ser una disminución de la absorción de calcio, aunque se estima que este efecto es mínimo. La adición de leche contrarrestó parcialmente este efecto.
Mientras tanto, otro estudio arrojó un resultado inesperado: las personas con predisposición genética a un mayor consumo de cafeína -procedente del café, el té u otras bebidas- tenían un riesgo aproximadamente un 60% menor de desarrollar osteoporosis. Los investigadores señalan que el impacto puede variar en función de la fuente de cafeína y de las características metabólicas individuales.
El té, por su parte, contiene antioxidantes naturales -catequinas y teaflavinas- que potencialmente favorecen la formación de hueso y ralentizan su pérdida. El té verde es el que contiene la mayor parte de estos compuestos, ya que sus hojas apenas se someten a tratamiento térmico. El té negro, el té blanco y el té oolong tienen concentraciones más bajas.
Según la nutricionista Julie Stefanski, de tres a cuatro tazas de té sin azúcar al día son seguras y potencialmente beneficiosas para la mayoría de los adultos. Al mismo tiempo, señala: es importante tener en cuenta las afecciones médicas existentes y los medicamentos que toma una persona.
El té verde contiene una cantidad notable de cafeína, que puede afectar negativamente al sueño, y el aumento de la ingesta de líquidos puede provocar frecuentes viajes al baño. Por lo tanto, aumentar drásticamente la cantidad de té en la dieta no es adecuado para todo el mundo.
En cuanto al café, el experto aconseja a las personas mayores que sean prudentes, no tanto por los posibles efectos sobre los huesos, sino por otros riesgos. Además, un consumo excesivo puede desplazar a los alimentos nutritivos, causar molestias estomacales y perjudicar la calidad del sueño.
