¿Es realmente perjudicial crujirse los dedos y se padecerá artritis?

Foto: de fuentes abiertas

Un traumatólogo explica por qué este «mal hábito» molesta más a los demás que perjudica la salud

Muchos hemos oído advertencias de que crujirse los dedos provoca artritis. Sin embargo, la medicina moderna y décadas de investigación lo demuestran: este sonido no tiene nada que ver con la destrucción del cartílago. Popular Science escribe sobre ello.

Crujirse los dedos no causa artritis

La escena es familiar para muchos: un partidario y un detractor del crujido de dedos se encuentran en una habitación. Un repentino sonido distintivo rompe el silencio.

«Te haces daño en las articulaciones», comenta el oponente.

«No, no me duele», objeta el que hace crujir.

Como demuestran las investigaciones, la verdad está del lado de los que adoran el sonido. Las advertencias de familiares -padres, abuelos e incluso la ficticia tía Mildred- sobre el supuesto daño a las articulaciones carecen de base científica. Tampoco lo tiene el mito de que cruzar los ojos puede «agarrotarlos». Eso dice el Dr. John Fernandez, cirujano ortopédico especializado en el tratamiento de manos, muñecas y codos del Centro Médico de la Universidad Rush de Chicago.

Es la ciencia la que explica por qué crujirse los dedos no es peligroso.

¿De dónde procede el mito sobre los perjuicios de crujirse los dedos?

Fernández cree que las actitudes negativas hacia el crujido de articulaciones tienen un origen social más que médico. En su opinión, la tía Mildred y sus socios se guiaban por normas de comportamiento más que por preocupaciones sanitarias.

«Es de mala educación hacer ruido en lugares públicos», dice el médico.

A la gente le suele incomodar oír o sentir los efectos de procesos fisiológicos ajenos: eructos o gases, por ejemplo. Aunque el crujido de dedos es inodoro, recuerda procesos corporales internos, sobre todo líquidos y gases en las articulaciones.

¿Cómo aparece el crujido característico?

Como explicó Fernández, las articulaciones de los dedos están formadas por dos huesos cubiertos de cartílago y rodeados por una vaina de líquido sinovial. Éste tiene una estructura aceitosa similar al aceite de oliva y actúa como lubricante. Los gases disueltos en este fluido son oxígeno, dióxido de carbono y nitrógeno. Gases similares se encuentran en la sangre.

Cuando una persona estira o dobla deliberadamente un dedo para «crujirlo», la distancia entre los huesos aumenta y la presión dentro de la articulación disminuye drásticamente. Como resultado, los gases disueltos forman una burbuja, un proceso conocido como «cavitación».

Este fenómeno explica la ley de Henry, que establece que la capacidad de los gases para permanecer disueltos en un líquido depende de la presión. A medida que la presión disminuye, el gas escapa de la solución y forma burbujas, de forma parecida a la espuma que se forma al abrir una lata de agua con gas.

Ortho señala que la cavitación también se produce en otras condiciones. Por ejemplo, en los buceadores que suben a la superficie demasiado rápido, la repentina caída de presión puede provocar la formación de burbujas de nitrógeno en la sangre, lo que a veces provoca lesiones graves.

¿Crujirse los dedos le hace daño a las articulaciones?

Crujirse los dedos no causa enfermedad de cisne ni artritis. Durante décadas, los científicos han estudiado si este hábito puede dañar las articulaciones o la salud en general. La conclusión es inequívoca, dice Fernández: «No hay pruebas científicas de que crujirse los dedos provoque artrosis ni ninguna artritis». Las primeras descripciones científicas de cambios en una articulación durante el crujido se remontan a 1947. En 1975, un estudio en el que participaron 28 ancianos que se crujían los dedos con regularidad no encontró ninguna relación con enfermedades articulares. Los autores de una revisión de artículos científicos de 2018 llegaron a una conclusión similar.

Por otro lado, el médico Donald L. Unger se distinguió por decidir realizar un experimento consigo mismo. Durante más de 60 años, crujió regularmente los dedos de su mano izquierda, pero nunca los de la derecha, sin experimentar ningún efecto adverso.

Por el estudio, publicado en la revista Arthritis&Rheumatism en 1998, Unger ganó el Premio Schnobel de Medicina en 2009. Durante la ceremonia, bromeó: «Quiero que en mi lápida ponga: ‘Aquí yace Don Unger, que por fin dejó de crujirse los dedos'».

El crujido de dedos es inofensivo pero molesto

Las personas que se crujen los dedos con frecuencia pueden presentar un ligero engrosamiento del tejido que rodea la articulación, haciéndola parecer más grande.

«Puede parecer artritis, pero la articulación en sí está perfectamente sana», explica Fernández.

La artritis está relacionada con la degradación del cartílago, y el crujido articular no afecta a este proceso.

«Aparte de molestar a tu madre, crujirse los dedos no es peligroso ni perjudicial para la salud», señala el médico.

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