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Estamos acostumbrados a oír: «Muévete más y dormirás mejor», pero ¿y si funcionara al revés?
El sueño y la actividad física son los dos pilares de un estilo de vida saludable. En realidad, sin embargo, la mayoría de los adultos no siguen las recomendaciones ni de movimiento ni de descanso. Las presiones de tiempo, la fatiga crónica, el estrés y la sobrecarga digital nos obligan a elegir entre hacer ejercicio o dormir más. EatingWell reveló que es la calidad del sueño la que puede ser la clave de la actividad, la energía y el bienestar, y no un elemento más de la lista de hábitos saludables.
Un nuevo estudio se propuso averiguar exactamente cómo interactúan el sueño y el movimiento en la vida cotidiana, no en el laboratorio, sino en la vida real.
Cómo se llevó a cabo la investigación
Los investigadores analizaron datos de más de 70.000 adultos recopilados durante casi cuatro años, de 2020 a 2023. Participantes utilizados:
- sensores bajo el colchón para medir la duración y la calidad del sueño;
- smartwatch para contar los pasos diarios.
Los investigadores estaban interesados en saber cómo afecta el sueño nocturno a la actividad del día siguiente y viceversa.
Lo que descubrieron los científicos
Los resultados fueron reveladores:
- Sólo el 12,9% de las personas combinaba regularmente las 7-9 horas de sueño recomendadas con más de 8.000 pasos al día.
- El sueño tuvo un efecto mucho mayor sobre el movimiento que el movimiento sobre el sueño.
- Las personas mostraban la mayor actividad después de 6-7 horas de sueño de calidad.
- Un sueño de mejor calidad significa más movimiento al día siguiente.
- El número de pasos casi no influyó en cómo se durmió esa noche.
En otras palabras, un día intenso no garantiza un sueño profundo, pero una mala noche de sueño casi siempre significa una mañana menos activa.
Cómo está cambiando nuestra forma de ver la salud
A menudo pensamos en la actividad física como una «cura para todo», desde el insomnio hasta la ansiedad. Pero las investigaciones demuestran que, sin un sueño de calidad, ni siquiera la mejor motivación para moverse funciona. También explica por qué:
- las personas activas pueden sufrir insomnio;
- el ejercicio regular no siempre mejora el sueño;
- la recuperación es más importante que el rendimiento forzado.
El sueño no sólo restaura, sino que moldea nuestra capacidad de estar activos.
Aplicaciones reales
Si te resulta difícil «encajar» tanto el deporte como un sueño adecuado, empieza por una base:
- Establece una hora constante para acostarte;
- Proporcione un dormitorio fresco, oscuro y tranquilo;
- evitar las pantallas antes de acostarse;
- crea un ritual nocturno que indique a tu cuerpo que descanse.
Cuando el sueño se convierte en sueño de calidad, el movimiento vuelve de forma natural, sin compulsión ni agotamiento. El sueño y la actividad física no deben considerarse objetivos separados. Son procesos interrelacionados que se refuerzan mutuamente, aunque no siempre de forma simétrica. Mejorar el sueño puede ser el primer y más eficaz paso hacia una vida más activa.
En un mundo de ajetreo constante y una cultura de «tener tiempo para todo», las nuevas pruebas científicas nos recuerdan una verdad sencilla: la salud empieza por el descanso. Dormir no es una debilidad ni un lujo. Es la base sobre la que se sustentan la energía, el movimiento y la capacidad de vivir la vida al máximo.
